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Portada  |  13 febrero 2020

Finalizó la audiencia de los rugbiers: “No quisimos matarlo”, dijo uno de los acusados

Los ocho rugbiers acusados de matar a Fernando Báez Sosa fueron llevado nuevamente al penal de Dolores.

Los ocho rugbiers acusados de matar a Fernando Baéz Sosa en Villa Gesell salieron a las 11.20 del juzgado de Garantías de esa ciudad y, entre insultos y gritos de personas que se acercaron al lugar, fueron subidos a un micro de regreso a la Penitenciaría 6 de Dolores, donde están detenidos.

Tras permanecer tres horas exactas en el edificio judicial donde se desarrolló la audiencia, los rugbiers fueron retirados del lugar por los penitenciarios.

El objeto de la audiencia era oír los argumentos de las partes antes de que el magistrado resuelva el pedido de prisión preventiva formulado por la fiscal Verónica Zamboni el lunes último con un escrito de 250 páginas.

En esta oportunidad, los acusados podían usar su derecho a hablar. Blas Cinalli -acusado de ser partícipe necesario del crimen-, aseguró: "Somos inocentes", mientras a sul lado lloraba Máximo Thomsen, acusado como coautor del asesinato.

Fuentes de la investigación confirmaron al sitio Infobae.com que el abogado defensor Hugo Tomei pidió la nulidad de las ruedas de reconocimientos, una de las principales pruebas del caso. También, según contó el abogado de la familia de Fernando, Fabián Améndola, la defensa pidió la prisión domiciliaria.

"Fundó eso porque entiende que no los puede defender por la presión mediática. Hizo responsable a la prensa de lo que manifestó que era una presión que ellos no toleraban y en función de eso pidió que se acordara un arresto domiciliario. Que a su criterio sería la medida a partir de la cual ellos podían empezar a defenderse. No tiene ningún sustento el argumento para nosotros", aseguró el letrado.

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